10 cosas que haría hoy si empezara de cero en internet
(Para no perder un año dando vueltas sun resultados)
Hace algo menos de un año tomé una decisión bastante simple, pero que en la práctica cambió bastante cómo hago las cosas hoy.
Me borré de prácticamente todas las redes sociales. Demasiado ruido, demasiada distracción, demasiado consumo que no me estaba aportando nada. Dejé solo dos: Twitter, donde decidí empezar una cuenta nueva desde cero (ya tenía otra), y Substack, que abrí poco después con la idea de escribir de forma más estructurada.
Lo interesante vino después.
Menos de un año más tarde, tengo casi 40k seguidores en la cuenta de X que me creé, y 4k en Substack.
Si hoy tuviera que volver a empezar otra vez desde cero en el mundo online, hay una serie de acciones que tomaría desde el principio.
Te las dejo aquí, para que puedas ir más rápido de lo que fui yo.
1. Empieza con un objetivo claro, aunque sea imperfecto
La mayoría de la gente empieza a publicar sin un objetivo definido. Suben contenido, prueban formatos, ven qué pasa y se dejan llevar un poco por la inercia. Eso puede estar bien si lo haces por entretenimiento o como una forma de expresarte, pero si quieres construir algo que tenga valor —un activo, una audiencia útil, una fuente de ingresos— necesitas saber hacia dónde vas.
No hace falta tenerlo todo perfectamente definido desde el inicio, pero sí necesitas una dirección. Porque ese objetivo condiciona absolutamente todo: qué tipo de contenido haces, a quién te diriges, cómo mides si algo funciona y qué decisiones tomas cuando algo no funciona.
Cuando no hay objetivo, todo parece más o menos válido, y nada acaba de valer.
Y ese es el problema. Porque acabas disperso, sin foco, sin progreso claro y sin entender realmente por qué no avanzas.
2. Entiende desde el principio que estás jugando con/contra algoritmos
Esto es algo que mucha gente no quiere aceptar, pero es así.
Hoy en día, el contenido no se distribuye de forma neutral. ELos distribuyen algoritmos, y esos algoritmos tienen preferencias muy claras sobre qué tipo de contenido amplifican y cuál ignoran.
Y no tienen piedad. Ninguna.
Puedes escribir algo muy bueno, pero si no encaja en las dinámicas que la plataforma prioriza, es como si no existiera. Nadie lo ve. Nadie interactúa. Y el propio sistema aprende que tu contenido no merece ser mostrado, y lo siguiente que escribas lo mostrará aún menos. Es así de cruel.
Por eso, sobretodo al principio, no intentes ser original. Intenta ser visible.
Eso implica estudiar qué formatos funcionan, qué estructuras se repiten, cómo se construyen los contenidos que sí tienen alcance, para entender el terreno en el que estás jugando.
La creatividad viene después. Primero necesitas distribución.
3. Cíñete a estructuras probadas
Relacionado con lo anterior: trabaja con patrones que ya han demostrado funcionar. Ya han pasado dos filtros fundamentales.
El primero, el del algoritmo. Si algo se distribuye, es porque el sistema lo considera adecuado. Es igual que tú pienses que no es adecuado, o que es superficial, o que es repetitivo. Tú no lo decides. El algoritmo, sí. Esas son las reglas del juego. Si quuieres jugar, sone esas.
El segundo, el de las personas. Si algo genera interacción, es porque conecta con quien lo consume. El algoritmo no enseña lo que no se ve.
Cuando ignoras eso y decides hacer algo completamente distinto desde el principio, lo más probable es que no funcione. No es que tu idea sea mala, simplemente no está alineada con cómo se consume contenido en esa plataforma.
Y has tirado 2 horas a la basura
Aquí hay un efecto importante: si publicas repetidamente cosas que no funcionan, el algoritmo te etiqueta. Te coloca en una categoría de baja relevancia. Y salir de ahí luego cuesta mucho más.
Por eso, al principio, optimizaría por aprendizaje rápido, no por originalidad.
4. Vende desde el primer momento
Esto suele generar rechazo, pero es uno de los puntos más importantes.
Si tu intención es construir un activo, tienes que tratarlo como tal desde el principio. Eso implica introducir la idea de intercambio desde el primer día. No esperar a tener miles de seguidores, no esperar a “sentirte preparado”.
Desde el primer contenido, vende.
Vender no significa presionar ni incomodar. Significa dejar claro que lo que haces tiene valor, que no es simplemente contenido gratuito sin dirección. Significa que hay algo detrás, un sistema, una intención.
Yo creo firmemente que vender, es ayudar. Vender es tener respeto por ti mismo, y por tu audiencia.
Además, tiene un efecto muy útil: filtra.
La gente que no está dispuesta a pagar, en la mayoría de los casos, tampoco está realmente comprometida. Consume, pero no aporta. Y construir sobre una audiencia así es frágil.
En cambio, cuando desde el principio introduces ese componente, atraes a otro tipo de persona.
5. No crees para todo el mundo
Uno de los errores más comunes al empezar (y en general) es intentar gustar a todo el mundo. Evitar fricción, evitar opiniones fuertes, evitar posicionarte demasiado. La idea es crecer más rápido siendo más “neutral”.
El problema es que eso también te hace irrelevante.
Si tu contenido no genera ninguna reacción negativa, normalmente tampoco genera una positiva fuerte. Pasa desapercibido.
En cambio, cuando empiezas a posicionarte, a decir lo que piensas de verdad, a contar tu experiencia sin suavizarla constantemente, ocurre algo interesante: pierdes gente.
Pero la que se queda, conecta mucho más.
Esto significa que perder gente, tener gente que se borra de tu suscripción, o que deja de seguirte, ES POSTIVO. Empieza a verlo así.
Yo sé que no creo para todo el mundo. Y a la gente para la que no creo, no me interesa tenerla en mi audiencia. No les echo; si quieren venir, sentarse en la última fila, y estar callados mirando, les dejo. Pero no quiero gastar ni un segundo en ellos, porque mi tiempo es muy valioso. Así que si se van, pues mejor para todos.
6. Usa tu historia como activo principal
Hoy en día, el contenido en sí mismo tiene poco valor diferencial.
Lee la frase anterior otra vez.
Todo el mundo puede producir contenido decente, rápido y en volumen. Y la mayoría lo hace. No te creas que tu contenido, en cual que has pasado 3h perfeccionado, es especial, No lo es. Es una gota en el océano.
Lo que no se puede copiar es cómo ves tú las cosas, qué has vivido y cómo lo interpretas.
Eso es lo que te diferencia.
Pero mucha gente no lo usa. O porque le parece irrelevante, o porque le incomoda exponerse, o porque cree que tiene que sonar “más profesional”.
Eso es perder tu mayor ventaja.
Tu historia no es el contenido. Es el vehículo.
El contenido es la forma en la que esa experiencia se convierte en algo útil para otros.
7. Hablaría desde mí, pero para el otro
Aquí hay una distinción importante que cuesta afinar.
No se trata de dejar de hablar de ti. De hecho, tienes que hacerlo. Pero no desde un punto de vista narcisista, sino funcional.
Es decir, no contar lo que haces porque sí, sino porque le sirve a quien está leyendo.
Hay una diferencia clara entre:
“yo hice esto, yo conseguí esto, yo pienso esto”
y
“yo hice esto, y esto es lo que puedes aprender tú de aquí”
La segunda forma es la que construye audiencia de verdad.
8. Reduce drásticamente el consumo
Esto no parece directamente relacionado, pero lo está.
Cuando consumes demasiado contenido, pierdes criterio. Empiezas a mezclar voces, estilos, ideas. Reduces tu capacidad de procesar.
Tienes mentalidad de comprador. Aunque no compres con dinero. Compras con atención.
Crear algo requiere tiempo. Requiere espacio mental. Eso desaparece cuando estás constantemente metiendo información nueva.
Si tuviera que empezar otra vez, limitaría mucho más lo que consumo.
Consume, sí, pero de manera intencional. Aquello que de verdad te ayuda. Y consume para aprender cómo otros creadores actúan.
9. Prioriza consistencia sobre intensidad
Otro error típico: empezar muy fuerte.
Publicar mucho, muy seguido, con mucha energía.
Cuando apenas tienes audiencia.
Y a las pocas semanas, parar, porque no es sostenible, y además no te leen.
Lo que funciona en este juego no es la intensidad puntual. Es la consistencia. Publicar de forma regular, durante mucho tiempo, sin depender de la motivación, o de los resultados (ojo, los resultados importan, simmplemente no puedes hacerte dependiente de ellos)
10. Piensa en esto como un activo desde el primer día
Todo lo anterior se resume en esto:
No estás publicando contenido. Estás construyendo un activo.
Eso cambia completamente la forma de actuar.
Un activo se cuida, se optimiza, se protege. No se improvisa constantemente. No se trata como algo secundario.
Un activo no es un hobby
Si empiezas con esa mentalidad, aunque no tengas resultados al principio, estás construyendo sobre una base mucho más sólida.
Si quieres seguir aprendiendo, puedes suscribirte aquí:
Un abrazo

