10 puntos clave para triunfar en tu carrera profesional
(No se los cuentes a Recursos Humanos)
Creo que he llegado lejos en mi carrera profesional.
Puedo subir más, claro, y probablemente lo haga, pero creo que he llegado a donde quería estar.
Algunos se quedan donde estoy yo hasta la jubilación.
Lo que te vengo a decir con esto, es que después de más de 15 años, he visto suficientes cosas como para saber lo que funciona, y lo que no.
Y lo que funcionan, no es lo que te dicen en LinkedIn, ni mucho menos.
En este post te cuento sin rodeos qué tienes que hacer para progresar en tu carrera.
Empezamos.
Durante mucho tiempo se nos ha repetido la misma idea: si haces bien tu trabajo, si cumples, si eres responsable y constante, acabarás teniendo una buena carrera.
En teoría suena lógico, casi evidente, y por eso mucha gente lo acepta sin cuestionarlo demasiado. El problema es que, en la práctica, ese planteamiento explica solo una parte muy pequeña de lo que ocurre dentro de las empresas.
He visto a personas muy competentes quedarse estancadas durante años sin entender por qué no avanzaban, mientras otras, sin ser especialmente brillantes, progresaban con mucha más facilidad.
No era cuestión de talento ni de suerte, sino de comprensión del sistema.
La mayoría juega este juego corporativo pensando que es un examen, cuando en realidad funciona más como una estructura política y social a pequeña escala.
Quien no entiende eso, pierde.
1. La meritocracia no existe. Es mentira
Casi todas las empresas se presentan como meritocracias, donde supuestamente ganan las mejores ideas y ascienden los más capaces. Ese discurso tranquiliza, motiva y hace que la gente se esfuerce más, pero rara vez describe cómo se toman las decisiones reales.
En realidad, lo que más se valora no es el talento aislado, sino la estabilidad que una persona aporta a la estructura.
Con el tiempo aparecen dos perfiles muy claros:
Los que sostienen el día a día.
Los que saben posicionarse.
Los primeros son los que sacan adelante el trabajo difícil, resuelven problemas y siempre están disponibles. Los segundos, además de trabajar a un nivel aceptable (como mínimo), saben comunicar, presentarse bien y estar cerca de quien decide.
A los segundos se les suele promocionar antes.
No porque aporten más valor real, sino porque son más fáciles de mover dentro del sistema.
Si tú eres imprescindible en tu puesto actual, ascenderte genera un vacío que alguien tendrá que cubrir, y casi ningún responsable quiere crearse ese problema.
Ser competente (sin pasarte) es necesario, pero confiar solo en eso es ingenuo.
Lo mejor es que hagas las tareas con visibilidad muy bien, y las que no la tienen intentes o a) evitarlas, b) darles visibilidad. Bajo ningún concepto te quedes atascado en una tarea importante pero no visible, porque van a intentar no sacarte de ahí. eso nos lleva al segundo punto.
2. Aprender a traducir tu trabajo
Uno de los mayores bloqueos profesionales aparece cuando alguien hace un trabajo excelente, pero no sabe explicarlo en términos que importen a quien decide.
Muchas personas hablan de esfuerzo, de horas, de complejidad o de procesos, pensando que eso demuestra su valor.
Los de arriba no escuchan eso.
Los peces gordos escuchan 3 cosas:


