Cómo fui Top Performer sin trabajar más
(y lo que eso dice del sistema)
Este año he sido Top Performer.
Buen bonus, buena subida, reconocimiento. De lo que en teoría debería ser la consecuencia de haber rendido más, de haber sido “el mejor”.
Pero te digo algo desde ya, y si no entiendes esto vas a jugar mal durante años: no ha sido por trabajar más.
Ni siquiera por ser el mejor.
En este artículo, te cuento como lo he hecho. Para algunos puede resultar duro leer esto, lo entiendo, pero es así.
Luego, los mismos que se ofenden se preguntan por qué no han promocionado.
Vamos:
1. Top Performer no es el que más rinde
Esto es lo primero que tienes que desmontar.
Top Performer no es el que mejor trabaja, ni el que más horas mete, ni el que más se deja la piel. Pensar eso es una forma muy rápida de frustrarte, de quemarte y de no entender cómo funciona una empresa de verdad (o cualquier otra organización, porque esto aplica a todo).
Las decisiones de este tipo no salen de una tabla objetiva donde alguien mide quién ha rendido más. (Mientras escribo esto, se me salta una sonrisa). Salen de reuniones donde hay un número limitado de premios y varias personas con poder defendiendo a sus candidatos. Ahí no gana el mejor, métetelo en la cabeza.
Ahí gana quien tiene a alguien empujando por él, quien encaja en ese reparto, quien aporta algo que alguien con poder necesita ese año.
Si nadie dice tu nombre en esa sala, no existes. Puedes haber tenido el año de tu vida, puedes haber sacado proyectos imposibles, puedes haber trabajado más que nadie.
Da igual.
Lección: deja de pensar en rendimiento puro y empieza a pensar en cómo se toman las decisiones.
2. Si nadie puja por ti, estás fuera antes de empezar
En esas reuniones los nombres no aparecen solos.
Alguien tiene que sacarte. Alguien tiene que decir “este es mío”. Alguien tiene que defender por qué tú sí y otro no. Y luego empieza el juego de verdad: negociaciones, intercambios, yo te doy y tú me das.
Ojo, esto no es una teoría. Es literal.
Se cambian nombres como cromos: yo subo a este, tú espera con ese, este año le toca a este departamento, el siguiente al otro. Cada jefe intenta colocar a los suyos, pero también tiene que ceder en otras cosas.
Tener un jefe que te apoye no es un extra bonito. Es la condición de entrada.
Si esa persona no gana nada contigo, no te va a defender. Y si no te defiende, no entras en la conversación.
Lección: asegúrate de que hay alguien con poder que tiene incentivos para que tú ganes.
3. La visibilidad pesa más que lo “importante”
Otro error clásico es pensar que los proyectos más duros o más relevantes son los que te van a dar reconocimiento.
No necesariamente. Lo que importa es quién ve ese proyecto y quién se acuerda de él cuando hay que tomar decisiones.
Puedes hacer el mejor trabajo del año en algo crítico que nadie relevante mira, y a nivel de carrera no te va a servir de mucho. Y puedes hacer un proyecto que no es el más complejo, pero que te pone delante de gente con poder de decisión, y eso cambia completamente tu posición.
En esas reuniones alguien tiene que saber quién eres. Tiene que tener una imagen tuya. Tiene que asociarte a algo concreto.
Si no, no existes.
Lección: prioriza proyectos donde te vean las personas que deciden.
4. Tu trabajo es hacer quedar bien a alguien (no solo a la empresa)
Un proyecto no es importante solo por lo que aporta a la empresa. Es importante por cómo hace quedar a la persona que lo presenta.
Y esa persona suele ser el jefe de tu jefe, o alguien más arriba.
En uno de los proyectos que llevé hubo un cambio fuerte arriba. Entró alguien nuevo con mucho poder y rápidamente se vio que quería utilizar ese proyecto para empujar una narrativa concreta que le venía bien.
Podía haberme puesto en plan purista, discutir decisiones, intentar hacer “lo correcto” desde un punto de vista técnico…
No lo hice. Entendí qué necesitaba esa persona y para qué quería ese proyecto.
Y se lo di.
Sin volverme loco, sin gastar más recursos de los necesarios, pero alineando el resultado con lo que le convenía. Porque sabía que esa persona no iba a evaluar mi trabajo por lo perfecto que fuera, sino por si le servía para lo que necesitaba en ese momento.
Eso hace tres cosas a la vez: 1. el proyecto sale, 2. tu jefe queda bien y 3. tú quedas bien delante de alguien con mucho más poder.
Lección: identifica qué hace ganar a la persona por encima de ti y construye tu trabajo alrededor de eso.
5. Si no aportas nada a alguien, ese alguien puede ir contra ti
En esas reuniones no solo hay gente a favor. También hay gente a la que le da igual que ganes… o directamente le interesa que gane otro.
Y eso muchas veces no tiene nada que ver contigo como profesional. Tiene que ver con a quién has beneficiado ese año.
En mi caso, los proyectos que llevé beneficiaban a ciertas personas. Esas personas, lógicamente, tenían interés en que yo saliera bien parado. Pero otras, a las que no les aporté nada ese año, no tenían ningún incentivo para empujar por mí.
Y si tienen que elegir entre tú y alguien que sí les ha ayudado, no van a dudar. Aunque esa persons sea peor que tú.
Esto no es personal (o sí, pero ya me entiendes). Es el sistema.
Lección: si quieres apoyo, asegúrate de haber aportado valor a las personas que deciden.
6. Entiende la coyuntura: no todo depende de tu año
Hay momentos en los que, aunque hagas un gran trabajo, ya está decidido que no vas a recibir cierto premio.
Por ejemplo, una promoción importante que sabes que no es para ti. Esto, a mi, a pesar de ser Top performer, me ha pasado este año.
Tu rendimiento, no está directamente ligado a una promoción.
En mi caso había una promoción bastante golosa cerca, y yo sabía que no era para mí. Ni siquiera tenía mucho sentido pelearla. Pero eso no significa que ese año no fuera a recibir nada.
El sistema tiene que equilibrar.
Si alguien promociona, normalmente no se le da también el mayor bonus o el mayor reconocimiento. Hay que repartir para mantener a más gente contenta.
Los managers, juegan a eso.
Así que, si tú has hecho un buen año y no estás en la promoción, es muy probable que te caiga otra cosa… si estás bien posicionado.
A mí, como hice un buen año, y sabían que no me iban a dar una promoción, pues pensaron en darme otra cosa, porque no quería tenerme descontento.
Lección: entiende qué se está repartiendo ese año y juega en consecuencia
7. Trabajar más no siempre cambia el resultado
Esto es una obviedad para mí, pero veo que para algunos no lo es. Así que vamos a verlo.

