Cómo saber si pedir la plaza para la promoción
Y cuándo mejor no molestarte
Qué tal.
Esta semana me he resfriado, vaya por dios.
Pero un resfriado, o una gripe, no son excusas para no cumplir con las obligaciones que uno se impone. Espero que que en tu caso tampoco lo sean.
Es una cuestión de respeto hacia uno mismo. (Y hacia los demás, claro)
Esta semana, he recibido una buena noticia: soy numero 1 (de momento) para recibir el bonus por alto rendimiento, donde trabajo.
Top 10.
Digo de momento, porque yo he hecho lo que tenía que hacer, pero hay cosas que no puedo influir. Por logros, delivery, y la opinión de mi superior inmediato, lo soy.
Después, cuando los peces más gordos juegan al poker y cambian cromos, eso ya es otra partida, como te conté en uno de los últimos posts.
Ahí ya los criterios son otros, y escapan a mi control.
Pero bueno, en cualquier caso, es bueno que a uno que lo reconozcan, y que su nombre suene en esas reuniones.
También he recibido otra noticia, o más bien un aviso, de que cuando se libere la plaza que para mí es una promoción, la pida.
Y otro aviso más, mejor aún. Que otra que se va a liberar, que esa no la pida.
¿Que por qué mejor? Te lo explico:
Excepto a nivel de entrada (que a veces también), las plazas casi siempre están pre-asignadas. Tienen un nombre asociado. O unos pocos nombres, entre los que sale la promoción.
Si una plaza sale, y nadie te ha dicho nada (nadie te ha invitado a pedirla), siento ser yo quien te lo diga: no estás en el bombo.
Puedes pedirla, pero lo normal es que sea para otro.
Y hoy día los procesos son largos, y requieren esfuerzo. Y tiempo.
Por eso, que te digan que no la pidas, es una GRAN favor que te están haciendo.
Ojo, a lo mejor la pido igual. Pero sé lo que hay: Sé que no es para mí. Motivos para pedirla:
Para que te vean los que deciden, en un proceso: si lo haces bien, pueden recordarte para el futuro
Para entrenarte, para otros procesos similares
Para señalar a los de arriba que tienes ambiciones
Si la pido, me prepararé lo justo para dar buena impresión, y acudiré con una absoluta falta de necesidad, lo cual es atractivo.
Si no la pido, pues bien también, la vida sigue, y habrá otras.
La otra, esa sí la voy a pedir, claro. En este caso, por rango, edad, y tiempo en la empresa, a lo mejor no me toca (nota que no he mencionado trabajo duro, ni inteligencia, ni proyectos entregados), pero recibir el aviso, significa que al menos estás en el bombo final.
Como te decía, estoy resfriado, pero eso no me ha impedido mandar el bonus que prometí, un audio de 15 min (quería hacerlo más corto, la verdad, pero había mucho que contar) a los que se suscribieron antes de que saliera la lección.
Esta semana, la lección será sobre cómo triunfar en tu carrera, una guía completa.
Si trabajas, lo mismo te interesa. Si te relacionas con seres humanos, igual también.
Si te suscribes antes de que la envíe, te llegará también el bonus. Si no, no.
Para suscribirte, aquí:
Un abrazo
PS: El botón rojo. todavía, muy barato

