Vamos a viajar por un momento a nuestra infancia.
Cuando eras pequeño, si jugabas a video juegos, o a cualquier otro juguete, comprabas el juego, abrías la caja y ahí estaba el manual de instrucciones.
Te decía cómo moverte cómo saltar, cómo utilizar determinados objetos, etc.
¿Y tú qué hacías?
Pues tirar el manual por ahí, a veces a medio leer, y empezar a jugar.
Obviamente. No te pasabas 3 semanas estudiando las instrucciones antes de encender la consola.
Empezabas, y luego ibas viendo cómo era el juego.
Llegabas a un sitio donde no sabías qué coj… hacer, lo intentabas cinco veces, te mataban cinco veces y, si no había manera, entonces quizá buscabas el manual.
“Aaaah, vale.” Y seguías jugando.
Curiosamente, de adultos hacemos exactamente lo contrario con cosas bastante más importantes.
Queremos empezar un negocio online. Primero, leemos 14 libros.
Queremos invertir. Pues a ver 37 horas de vídeos.
Queremos escribir online y crear contenido: hacemos un curso sobre escritura, otro sobre marca personal, otro sobre Substack, otro sobre X, otro sobre instagram, nos suscribimos a la bnewsletter de 150 pavos de un copywriter, guardamos 83 posts sobre cómo conseguir seguidores y abrimos un Notion para organizar todo lo anterior.
¿Has publicado algo? No. Nada. Cero. Niente,
“No, es que todavía estoy aprendiendo.”
Muy bien.
En serio,
Aprender está muy bien. El problema es utilizar el aprendizaje para no hacer.
Nunca vas a estar preparado
Ojo no te estoy aleccionando, yo también lo hago, es la naturaleza humana.
Es algo que hay que hacer de manera intencional, porque nos pasa a todos.
Quieres tomar una decisión y empiezas a pensar. Y pensar… Y después pensar un poco más.
Buscas información, preguntas (a gente que no tiene resultados pero si opiniones), comparas, evalúas, haces escenarios.
Y OK, pensar antes de tomar una decisión es buena idea. Sobre todo si la alternativa es hacer constantemente lo primero que se te pasa por la cabeza.
Pero..
llega un momento en el que pensar más no reduce la incertidumbre. Simplemente retrasa la decisión.
Porque hay información que no puedes obtener pensando.
Tienes que hacer algo.
Muchas de las cosas que hoy sé sobre crear una audiencia no las aprendí leyendo sobre crear audiencias.
Sí, leí. Pero las aprendí creando una.
Publicando cosas que no leyó nadie, publicando otras que funcionaron muchísimo mejor de lo que esperaba porque las hice sin complicarme mucho, etc.
O sea, equivocándome con lo que pensaba que quería la gente, cambiando de opinión, con miedo al fracaso, con dudas sobre si era mejor esto o esto otro..
Probando.
Lo mismo me ha ocurrido durante mi carrera profesional.
Hay cosas que puedes aprender en un libro, y hay otras que solo entiendes después de haber estado sentado en una reunión pensando:
“Vale. La he cagado.”
Esa segunda clase de conocimiento suele quedarse bastante mejor.
El manual tiene sentido después de empezar
Volviendo a la metáfora del videojuego, no necesitabas aprenderte el manual entero antes de jugar.
Cuando llegabas a un problema concreto, buscabas una respuesta concreta.
Y entonces la respuesta tenía sentido.
Aprender funciona muchísimo mejor así.
Empieza, y llega hasta donde puedas. Choca contra algo.
Después aprende lo necesario para superar ese problema.
¿Nadie lee lo que escribes? Aprende a creer contenido que enganche, mientras lo sigues creando.
¿La gente entra pero no se suscribe? Intenta entender por qué, y mejorarlo.
¿Tienes audiencia pero no consigues vender nada? Aprende a vender.
¿Tu producto no interesa? Quizá el problema no sea el copy. Quizá has creado algo que no tiene mercado, como nos ha pasado a casi todos.
Bienvenido al mundo real. Ahora tienes un tangible real que resolver.
Mucho mejor que pasar seis meses aprendiendo soluciones para problemas que todavía no tienes.
Además, hay algo que ningún curso, libro o persona puede darte: Tu contexto.
Puedes (debes) aprender de alguien que ha construido un negocio de millones.
Fantástico.
Pero esa persona no tiene tu vida, tus habilidades, tus limitaciones, tu personalidad, tu trabajo ni tus circunstancias.
El mapa ayuda, pero no es el territorio, ni lo anda la misma persona. En algún momento tienes que pisar el terreno.
Equivocarte es parte del precio
La principal razón por la que no accionamos, es que no queremos hacer el ridículo.
Queremos empezar siendo buenos.
Publicar nuestro primer artículo y que lo lean miles. Lanzar nuestro primer producto y vender mucho, etc. Pero no se puede, no funciona así.
Mala suerte.
En casos como el mío, y a lo mejor el tuyo, si ya has tenido éxito en otra área de tu vida, aún peor. Te crees con derechos. Creer que por escribir algo, la gente tiene que leerte.
Lo que pasa es que en este ámbito no te conoce nadie, y seguramente tu escritura aún no es buena. Pero es que eso también es progreso.
Si dentro de cinco años miras lo que estás haciendo hoy y te parece perfecto, a lo mejor es que no has avanzado demasiado.
Tienes que permitirte ser malo durante un tiempo.
Y aquí es más difícil de lo que parece porque internet deja constancia de todo.
(Aunque a nadie realmente le importas, es así).
En cualquier caso ¿cuál es la alternativa?
¿Esperar escondido hasta ser extraordinariamente bueno en algo que nunca has hecho?
Jaja, Buena suerte.
Hay gente que lleva años preparándose
Seguro que conoces a alguien así, o a lo mejor eres tú.
Alguien que lleva años queriendo montar algo, o cambiar de trabajo, o empezar a escribir.
Que ahora ya va a ponerse en serio con alguna idea, pero todavía está “mirando”. Aprendiendo. Preparándose. Esperando a entender bien cómo funciona.
Mientras tanto, aparece otra persona que sabe bastante menos, empieza y dos años (o dos meses!) después está muchísimo más lejos.
No es más inteligente, pero ha jugado más partidas.
Mientras el otro leía las instrucciones.
La persona que empieza acumula algo que el que sólo lee no puede conseguir desde fuera: feedback del mundo real.
Así puede descubrir qué se le da bien, qué odia, qué quiere la gente, qué pensaba que funcionaría y no funciona y viceversa, y en definitiva qué oportunidades aparecen cuando (y porque) empiezas a moverte.
A veces incluso descubre que aquello que llevaba años pensando que quería hacer en realidad no le gusta, y no lo quiere de verdad.
Y eso también es ganar, porque te has ahorrado diez años fantaseando con una vida que no querías.
No conviertas aprender en procrastinación sofisticada
El problema es que leer da sensación de progreso. Ver vídeos también. Comprar cursos ni te cuento.
Puedes acabar el día pensando que has trabajado muchísimo porque has pasado tres horas aprendiendo sobre aquello que quieres hacer.
Pero…
¿Has hecho algo?
Porque la dura realidad es que:
Aprender sobre escribir no es escribir.
Aprender sobre negocios no es montar un negocio.
Aprender sobre inversión no es invertir.
Aprender sobre ejercicio no es entrenar.
Y en algún momento tienes que cerrar el manual, y empezar la partida.
Esto no significa que dejes de aprender. Al contrario.
Yo leo muchísimo. Compro formación. Intento aprender de gente que sabe más que yo.
Pero cada vez me interesa más aprender mientras hago.
Y entonces sé qué preguntas necesito hacer, y las preguntas son mejores.
Si no, serían masturbaciones mentales.
No necesitas saber las 700 cosas que podrían serte útiles es los próximoscinco años.
Lo que realmente quieres saber es qué necesitas para pasar la siguiente pantalla. Y luego la suguiente.
Y después ya veremos.
Así que.. juega
A lo mejor llevas meses intentando tener claridad sobre algo.
Pero a lo mejor lo que te falta no es claridad, sino información que solo vas a conseguir actuando.
Empieza. Haz una versión pequeña. Publica. Pregunta. Lanza. Manda el email. Habla con esa persona. Prueba durante un mes.
Haz algo que te permita recibir una respuesta de la realidad.
Y sí, puede salir mal, puedes perder tiempo, y puedes sentirte un poco idiota.
Incluso puedes descubrir que estabas completamente equivocado.
Pues bien.
Ahora sabes algo que antes no sabías.
A mí me parece bastante mejor que seguir otros seis meses pensando, ¿no?.
Así que te sugiero que empieces, y un buen lugar para empezar, es aprender a escribir contenido viral, y empezar a publicar a la vez que aprendes.
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Esta semana, de hecho, lanzo un GPT para ayudarte a escribir contenido viral. Así que no tienes excusa.
Lo que te vengo a decir con todo esto, es que hay un momento para leer el manual, y otro para coger el mando.
Y creo que muchos pasamos demasiado tiempo con el primero.
Un abrazo,
Carlos


