Hoy me voy a desviar un poco de lo que estaba escribiendo últimamente sobre Substack y crecimiento online.
Aunque pensándolo bien, quizá no me voy a desviar tanto.
Esto de hoy también va de crecer: De dinero. De crear. De mentalidad. Y sobre todo de algo que para mí ha sido fundamental para avanzar en la vida: hacerte responsable de lo que te pasa.
Estoy de vacaciones en una ciudad de España con playa. Este año he cogido más vacaciones de lo habitual porque he podido hacerlo y, cuando tienes niños y familia, poder pasar más tiempo con ellos también es riqueza.
Al menos para mí lo es.
Y ojo, digo “también” porque no soy de los que dicen que el dinero no importa.
El dinero IMPORTA. Mucho.
Cuando escucho a alguien decir que el dinero no da la felicidad y que no es importante, muchas veces pienso: bueno, quizá. Pero curiosamente es una frase que suele decir mucha gente que no lo tiene.
Habrá personas felices sin dinero, claro. Hay de todo en esta vida.
Pero yo creo que ganar dinero es algo fundamentalmente bueno.
El dinero te permite ser más quien realmente eres. Te da opciones, hace algunas partes de la vida mucho más fáciles y, sobre todo, te permite cuidar mejor de las personas que quieres.
El último punto para mí es el más importante con diferencia.
No creo que deba ser el fin último, pero sí es una herramienta indispensable en la sociedad en la que vivimos. Pensar otra cosa me parece engañarse.
como padre, además, lo veo como una responsabilidad. Ser capaz de proveer para tus hijos y de darles seguridad financiera, ofrecerles una buena educación, etc (que no e solo mismo que malcriarlos dándoselo todo hecho , ojo)
Mi responsabilidad, como padre de familia, es ganar dinero. Y si puedo ganar mucho, mejor. Quiero que a mi familia no le falte nada y, todavía más importante, quiero que tengan opciones.
Bueno, que me voy por las ramas, todo esto viene por algo que estoy viendo estos días.
España está llena de bares
Ya lo sé: acabo de descubrir América.
Pero el caso es que llevo tiempo viviendo fuera de España y vuelvo varias veces al año, así que hay cosas que me llaman más la atención ahora que cuando vivía aquí. Antes me parecían normales/
Una de ellas es la cantidad de bares, cafeterías, terrazas y restaurantes que hay. Es algo inusitado.
Y están llenos. Casi todos.
Por la mañana. Al mediodía. Por la tarde. Por la noche.
No digo que esto sea 100% malo. Yo mismo he estado estos días en unos cuantos y he comido muy bien.
Pero de verdad creo que es exagerado.
Tampoco soy uno de esos pseudogurús que te dicen que tienes que levantarte a las cuatro de la mañana, hacer 800.000 burpees antes de desayunar, comerte 80 huevos y trabajar como un hijo de p.. hasta que te vayas a dormir.
Hay que trabajar, claro, no te regalan nada. Pero También creo que hay que vivir. Y que hay que disfrutar.
Y sobretodo hay que pasar tiempo con la gente que quieres. Eso lo compra el dinero, si te lo montas bien.
Yo estos días estoy bastante menos activo en redes precisamente por eso. Tengo unas horas limitadas y he decidido dedicárselas a mi familia. He podido comprar ese tiempo y regalárselo a mi familia.
Pero claro, esa decisión tiene un precio.
Cuanto más dinero eres capaz de generar con tu tiempo, más caro te sale dejar de trabajar. Es matemática básica.
Yo lo pago muy a gusto.
Aunque a veces estás cansado, discutes con los niños, tienes compromisos familiares a los que no te apetece demasiado ir… bueno, es la vida. Sigue siendo un precio que quiero pagar. Lo considero una inversión.
Lo que me llama la atención es otra cosa:
Estar sentado en una terraza y escuchar a alguien quejarse durante media hora de que todo está carísimo, que su jefe le paga una mierda y que con su sueldo no se puede vivir.
Mientras pide otra ronda.
Y eso lo he visto, mucho. Y a veces el mismo tío, por la mañana, y por la tarde.
Lo dejo aquí. Saca tú tus propias conclusiones.
La vida no está cara. Es que tú ganas poco.
Sí, ya sé que esta frase va a molestar a algunos.No pasa nada. Hace tiempo que se que no se puede gustar a todo el mundo, que no todo el mundo está de acuerdo contigo. Y menos mal que es así.
Si gustas a todos y todos están de acuerdo contigo siempre, o eres muy rico, o muy irrelevante. Seguramente más lo segundo. Así que desconfía, si eso te pasa.
Sigo.
España se ha encarecido muchísimo. No hace falta ser economista para verlo, y especialmente si has vivido en otros países europeos empiezas a encontrarte precios que sorprenden teniendo en cuenta los salarios españoles.
Pero eso es una realidad externa.
La pregunta es qué haces tú con ella.
Cuando dices continuamente “todo está muy caro”, “mi empresa me paga poco”, “mi jefe es un cabrón”, “no tengo oportunidades”, el mensaje que te estás mandando a ti mismo es bastante peligroso:
Yo no tengo ningún control sobre mi vida.
Todo me viene dado.
Mi empresa decide cuánto dinero tengo. El Gobierno decide cómo vivo. Los precios deciden qué puedo hacer. Mi jefe decide si estoy contento.
Yo simplemente estoy aquí esperando.
Y creo que esa mentalidad está bastante extendida en España. Al menos yo la veo mucho.
También hay una parte cultural, claro. Quejarse es una forma de conversación. Muchas veces alguien dice estas cosas sin pensarlas demasiado porque socialmente está aceptado (lo cual debería hacernos pensar quienes queremos ser como país, en fin)
Pero repetir algo suficientes veces acaba haciendo que te lo creas.
Y ahí tienes un problema.
Porque si te paras a pensarlo, quizá el problema no es que la vida esté cara.
A lo mejor es que tú ganas poco.
Y si ganas poco, la siguiente pregunta es bastante obvia.
¿Qué vas a hacer para ganar más?
No me digas que no tienes tiempo
Aquí es donde vuelvo al tema de los bares.
Si por la mañana has quedado para tomar un café durante dos horas, después comes fuera, a las siete has quedado para unas cervezas y luego vas a cenar con amigos...
OK. De verdad. Es tu vida.
Pero entonces no me digas que no tienes tiempo.
Tienes tiempo.
Has decidido gastarlo en otra cosa.
Y esa diferencia parece pequeña, pero no lo es. Y pocos le ven así.
Tú, yo y Elon Musk tenemos el mismo tiempo.
Lee la frase anterior otra vez.
Hoy tienes más oportunidades que nunca para utilizar algunas de esas horas y construir algo.
Puedes crear una audiencia. Puedes aprender una habilidad. Puedes escribir. Puedes montar un pequeño negocio. Puedes vender algo que sabes hacer. Puedes empezar una newsletter. Puedes utilizar Substack o cualquier otra plataforma para llegar a personas que hace veinte años jamás habrías podido conocer.
Y algo sabes hacer. Por algo te pagan en tu trabajo, no? Alguna habilidad tienes, o puedes adquirir.
No estoy diciendo que sea fácil, claro.
Esta distinción para mí es importante: no es fácil, pero tampoco es tan complicado. Y requiere esfuerzo, no lo hace nadie por ti (a no ser que puedes pagarlo, claro)
No necesitas saber física cuántica. Solo necesitas aprender de alguien que esté un poco por delante de ti, entender qué está haciendo, adquirir las habilidades necesarias y trabajar, Y seguir trabajando, y cuando seas bueno, puedes compartirlo por otros y presentar fractura por tus servicios, porque como decían en el padrino, después de todo.. no somos comunistas, no?
Pero ahí está la parte que nadie quiere escuchar. La de trabajar y seguir trabajando
A veces vas a querer mandarlo todo a la m…
A mí me pasa. Y se que a todos les ha pasado alguna vez.
Hay momentos en los que estás creando y parece que no avanzas.
Ves a otros crecer mientras tú estás estancado. Te pasas horas preparando una pieza de contenido convencido de que esta sí va a funcionar y después consigues cuatro tristes likes.
O preparas un lanzamiento durante semanas, haces números en tu cabeza y cuando llega el momento vendes bastante menos de lo que esperabas.
En esos momentos piensas: ¿para qué coj.. estoy haciendo esto?
Es normal.
Crear algo no significa que el mundo vaya a recompensarte inmediatamente por haberlo creado.
Pensar lo contrario es infantil.
Nadie te debe audiencia. Ni clientes. Ni dinero. Ni atención.
También hay días muy buenos , y éxitos , claro/
El tema es que hay que seguir. nadie va a venir a regalártelo.
La culpa siempre es tuya
Esta es una idea que me ha ayudado muchísimo en la vida y que probablemente llevada al extremo no sea literalmente cierta.
Me da igual. Me resulta útil.
Pase lo que pase, piensa que la culpa es tuya.
Hablo de las cosas normales de la vida. No estoy hablando de una enfermedad, una tragedia, un accidente o cosas que evidentemente escapan a tu control.
Hablo de aquello de lo que nos quejamos todos los días.
¿La vida está cara? Culpa tuya. Gana más.
¿Tu trabajo te aburre? Culpa tuya. Busca otro.
¿Tu jefe te paga poco? Culpa tuya. Busca una empresa que te pague más, aprende algo que tenga más valor o crea otra fuente de ingresos.
¿No tienes tiempo? Culpa tuya. Mira dónde lo estás gastando.
¿No tienes el cuerpo que quieres? Culpa tuya.
Ya sé que hay excepciones para todo. Siempre las hay.
Pero no estoy intentando escribir una ley universal que resista un juicio en el Tribunal Supremo.
Estoy hablando de una mentalidad.
En el momento en el que decides que la responsabilidad es tuya ocurre algo interesante: recuperas el poder de cambiarlo.
Porque si todo es culpa de los demás, tú no puedes hacer nada.
Pero si es responsabilidad tuya, puedes actuar.
Yo realmente prefiero vivir así.
Pasa un día sin quejarte
Hace meses hice un desafío que consistía simplemente en eso.
Pasar un día entero sin quejarte.
Parece una tontería. Inténtalo.
La mayoría no aguantamos ni unas horas. Yo me incluyo.
Nos quejamos del tráfico, del tiempo, del trabajo, de alguien que tarda demasiado, de lo que cuesta algo, del camarero, del algoritmo, de nuestros hijos, del vecino… Es simplemente humano. Hay razones evolutivas para ello.
Y tampoco que haya que convertirse en un robot sonriente que va por la vida diciendo que todo es maravilloso. No.
Pero sí creo que deberíamos ser mucho más conscientes de cuánto tiempo pasamos describiendo nuestros problemas y cuánto dedicamos a intentar solucionarlos.
Especialmente si tienes tres horas para arreglar el mundo desde una terraza, Pero no tienes tiempo para trabajar en mejorar tu vida.
¿nos hemos equivocado con lo que significa divertirse?
Cuanto más creo, y crezco, menos me apetece pasar horas simplemente consumiendo. Es así.
Me gusta ver a mis amigos. Me gusta salir a pasear. Me gusta comer bien. Me gusta tomar algo y hablar de algo no muy profundo, a veces.
Pero pasarme toda una mañana y toda una tarde sentado en un bar hablando de fútbol o de política ya no me llena.
Antes quizá sí. Ahora siento (sé) que hay algo más.
Y creo que ocurre porque cuando empiezas a crear descubres una parte de ti que estaba bastante dormida.
Construir algo, escribir, compartir ideas, Conectar con personas interesantes, Intentar convertir algo que sabes en algo útil para otra persona, y ganar dinero (volvemos al tema inicial) con algo que has creado tú.
Eso también es divertido. De hecho, es mucho más satisfactorio que consumir constantemente cosas que otros han creado. Pero muchos no llegan a experimentarlo.
La metáfora de “salir de Matrix” está ya tan gastada que casi me da pereza utilizarla, pero hay algo de eso.
Una vez lo ves, no puedes “no verlo”.
Estás aquí para crear algo
Tus antepasados crearon. Gracias a eso estás tu aquí y vives de la manera que vives.
Crearon herramientas, negocios, casas, conocimiento, libros, empresas, inventos, familias, sistemas…
millones de personas antes que nosotros hicieron cosas y transmitieron lo que sabían a la siguiente generación. Una y otra vez.
Y nosotros tenemos ahora una capacidad para crear y distribuir que ellos ni siquiera podían imaginar.
Puedes escribir algo esta mañana en una habitación de tu casa y esta tarde alguien a 8.000 kilómetros puede leerlo.
Puedes aprender prácticamente cualquier habilidad, gratis, ahora.
Puedes encontrar personas que piensan como tú, aunque vivas en un pueblo de 100 habitantes.
Puedes construir una audiencia desde cero.
Y puedes ganar dinero haciéndolo.
Sabiendo todo eso, me parece, sinceramente ,un poco triste utilizar toda esa capacidad únicamente para consumir.
Consumir televisión. Consumir fútbol. Consumir redes. Consumir alcohol. Consumir conversaciones de política. Consumir lo que otros producen.
No estoy diciendo que no hagas ninguna de esas cosas. Yo también las hago.
Estoy diciendo que se puede equilibrar un poco la balanza.
Crear más. Consumir menos.
Y sí, también está tu salud
Hay otra parte de esta cultura de estar constantemente en bares que tampoco podemos ignorar.
Normalmente no vas a sentarte allí cuatro horas a beber agua y comer brócoli.
Comes. Bebes. Muchas veces alcohol. Comida frita, grasa, salsas. postres…
Otra vez: no vengo a moralizar. Haz lo que quieras. Yo también salgo, como cosas que no debería y bebo alguna vez (cada vez menos, porque todo va de la mano. Y mi apetito para consumir alcohol también se ha reducido notablemente)
El problema es cuando deja de ser una excepción y se convierte en tu manera habitual de pasar el tiempo.
Entonces sí te estás haciendo daño. Daño a tu mente, a tu físico, a tu energía, a tu actitud..
Si tú mismo no tienes suficiente respeto por ti como para cuidarte, es complicado pedir después que el mundo tenga mucho respeto por ti.
Un país de consumidores nunca será un país rico
Y voy a terminar ampliando un poco el foco.
Creo que parte de lo que veo también explica algunos problemas que tenemos como país.
No voy a buscar ahora estadísticas sobre cuántos bares hay por habitante en España porque tampoco necesito convertir esto en un informe económico.
simplemente mira alrededor.
Tenemos una cultura muy orientada al consumo.
Otros países producen, crean, construyen empresas, venden..
España hace todo eso también, claro, pero también consume mucho, y dedica muchos recursos a actividades poco productivas.
Y esperamos que alguien nos dé las cosas hechas, que además sean asequibles, que nuestro trabajo sea estable, que los sueldos suban, y que nada cambie demasiado; que no nos interrumpan la dinámica consumidora.
El problema es que es difícil que alguien se haga rico consumiendo.
La manera de hacerse rico creando valor.
Produciendo algo que ayude a la gente. Vendiéndolo (si no lo vendes, da igual lo bueno que sea).
En definitiva, creando algo.
Un país de bares nunca va a ser un país rico.
Esto no es una crítica a los bares. Es una metáfora de una mentalidad.
Sentarte, consumir, quejarte vs. Moverte, arriesgarte y crear algo.
Es algo que puedes decidir tú. Tienes agency, como dicen en inglés, para hacerlo
Tienes la capacidad de influir en tus acciones para aprender, crear, producir, vender, ganar más, cuidar mejor de tu familia, construir una audiencia.
Tienes la capacidad de empezar ese proyecto que llevas dos años diciendo que algún día (que es nunca) vas a empezar.
Y puedes dejar de esperar a que alguien venga a darte permiso.
Últimamente estoy preparando varias cosas precisamente para ayudar a quien quiera hacer eso. Una de ellas es una Masterclass sobre Notas y crecimiento en Substack, porque creo que hoy construir una audiencia propia es una de las mejores herramientas que puedes tener para crear oportunidades y, con el tiempo, ingresos.
Si te haces premium, la tendrás gratis
Pero ninguna masterclass va a hacer el trabajo por ti. Eso sigue siendo responsabilidad tuya.
Tony Robbins tiene una frase que me gusta mucho:
La vida no te pasa a ti. Pasa para ti.
Puedes discutir si es literalmente cierta. Yo prefiero vivir como si lo fuera.
Así que haz que cuente.
Un abrazo,
Carlos



Este artículo me parece una obra maestra y digno de releer con el paso del tiempo. Felicidades!
Totalmente 💯 • y si bien es cierto que demasiadas cosas está sobrevaloradas,, nuestra responsabilidad no es la queja,, es crecernos y cambiar el juego.