Qué es lo que nunca se puede negociar
Nada.
Todo, absolutamente todo, es negociable en esta vida.
T O D O
Si alguien te dice lo contrario, miente.
Pero no todo merece ser negociado.
️
Hoy voy a hablar de negociaciones (como habrás intuido)
Primero siento repetirme (en realidad no lo siento) pero..
En la vida, todo es negociable. Todo.
Otra cosa distinta es que tú tengas posición para negociar.
O que la otra parte quiera hacerlo contigo.
Pero negociable, lo es.
️
Si Cristiano Ronaldo entra en una tienda o en un restaurante donde hay precios fijos, ¿tú crees que le cobrarían igual que a ti? ¿Crees que no puede negociar un descuento a cambio de algo? A lo mejor hasta le regalarían algo. No porque el precio no sea fijo. Sino porque alguien tiene poder para moverlo.
Siempre hay alguien que puede moverlo.
Otra cosa es que quiera.
Y eso cambia todo el planteamiento.
️
Ahora bien.
Que algo sea negociable no significa que tú debas negociar siempre.
Si vas a un restaurante y pides una pizza, no te pongas a negociar el precio. No tienes capacidad real, vas a quedar mal y el ahorro es irrelevante. El coste social y el tiempo no compensan.
Lo mismo en una tienda con precios razonables. Puedes intentar rascar cinco euros, sí. Yo he visto a un amigo brasileño, negociador nato, conseguir descuentos en Ikea por una pequeña marca en un mueble. Lo hace bien. Le sale natural.
Pero a veces pienso: ¿merece la pena?
Para él sí. Le gusta. Para mí no siempre.
Todo se reduce a calibrar.
️
Recuerdo una vez comprando unos zapatos de cuero, en París. Buenos, elegantes. El cuero tenía ligeras variaciones de color. Nada grave, incluso le daba carácter. Pero lo comenté con educación.
No fui agresivo. No fui exigente.
Simplemente lo señalé.
Me hicieron un descuento. Un 20%, si no recuerdo mal.
Los habría comprado igual.
Pero ahí sí tenía sentido.
No fue por regatear por regatear.
Fue porque había un argumento razonable.
Y lo dije sin incomodidad.
️
Negociar no es ir por la vida intentando pagar menos por todo.
Negociar es entender cuándo hay margen y cuándo no.
Y sobre todo, entender cuándo merece la pena hacerlo.
️
Vamos al terreno importante.
En el ámbito profesional, absolutamente todo es negociable.
Todo.
Otra cosa es que tú no tengas fuerza suficiente.
Pero si vas a entrar en un trabajo y no negocias, has fallado.
Así de claro.
Tu deber es entrar por lo máximo que puedan pagarte.
El deber de la empresa es contratarte por lo mínimo que aceptes.
Entre esos dos puntos hay un rango.
Siempre.
️
En el mundo corporativo, especialmente en grandes empresas, casi siempre existen bandas salariales. Rangos aprobados antes de que tú aparezcas en escena.
Imagina un rango de 63.000 a 78.000.
Ellos intentarán contratar al mejor candidato posible en la parte baja.
Es lógico.
Pero tú no tienes ninguna obligación de aceptar la parte baja sin intentar subir.
Ninguna.
️
Hay una cosa muy importante aquí: la necesidad.
Si tú demuestras que necesitas el trabajo desesperadamente, pierdes poder. No hace falta decirlo explícitamente. Se nota.
Yo he estado en procesos donde, tras una primera oferta, negocié. Me ofrecieron el máximo del rango. Rechacé. Me ofrecieron un 5% adicional. Rechacé también.
No fue teatro. Ni farol. Simplemente no compensaba el cambio que implicaba en mi vida.
Y eso se transmite. La falta de necesidad
Cuando puedes decir no de verdad, negocias distinto.
️
Otra cosa clave: saber lo que vales.
No lo que te gustaría ganar. Lo que el mercado paga de verdad por alguien como tú.
Hoy tienes herramientas de sobra para investigarlo. Rangos públicos, ofertas, entrevistas que ya has hecho, procesos abiertos. Si no sabes lo que vales, es porque no has querido dedicarle tiempo.
Y si no sabes lo que vales, negocias a ciegas.
️
También te digo algo: no seas irreal.
Si trabajas en el sur de Europa y el mercado paga 40-45.000 para tu perfil, no pidas 90.000 porque te apetece.
No es cuestión de mentalidad positiva. Es estructura económica.
Puedes querer ganar 90.000, claro. Entonces tendrás que cambiar de mercado, de empresa o de perfil.
Pero no puedes negociar contra la realidad.
️
Negociar no es magia.
Es información + posición + incomodidad bien gestionada.
Y la mayoría pierde no porque no pueda negociar.
Pierde porque no se atreve a ponerse incómodo cinco minutos.
En el próximo post voy a explicar exactamente cómo negociar un salario en el mundo corporativo:
– cuándo hablar
– cuándo callar
– cómo no decir tu número primero
– cómo anclar alto sin que te descarten
– cuántas veces negociar
– cuándo parar
Porque una cosa es saber que todo es negociable.
Y otra saber cómo hacerlo sin parecer arrogante ni ingenuo.
Si el tema te interesa, suscríbete aquí, por muy poco dinero (tengo que subirlo):
Un abrazo,
Lobo
PS: El botón rojo de arriba

