¿Te ha pasado alguna vez que te despiertas en mitad de la noche y ya no te duermes más?
A mi me pasó anoche. Por algún motivo no podía dormir.
Me he despertado a las 4 o así, porque tenía que ir al cuarto de baño. He vuelto a la cama, y… nada. Mi cerebro ha decidido dar un repaso a todas y cada una de las cosas que pasan en mi vida.
Sobre todo de los problemas.
Una cosa. Otra. Y otra.
De repente eran las 5. Luego las 6.
Luego me he quedado un rato traspuesto.
Y luego ya eran más de las 6 y media y había que levantarse (cuando tienes niños, eso de hoy me quedo un poco más en la cama que no he dormido, no funciona)
En fin.
El caso es que mientras estaba dando vueltas en la cama, en una espiral de pensamientos negativos, he echado el freno.
He parado un segundo, y he pensado.
Si a veces los pensamientos negativos se acumulan en tu mente, te sugiero que lo hagas. Pararte un segundo. Respirar hondo. Y hacer esto que te digo ahora.
Hazme caso. Hazte un favor. Lo otro no conduce a nada.
Paré el tren de pensamientos negativos, y empecé a reflexionar sobre las cosas buenas que hay en mi vida.
Por ejemplo:
Tengo una familia increíble. Con mi mujer llevamos juntos muchos años y tengo unos niños maravillosos.
Tengo una casa espaciosa en una de las mejores zonas de la ciudad.
Tengo un coche que es la envidia de la mayoría. Grande, potente, familiar y a la vez deportivo.
Tengo un trabajo que me gusta y me paga bien. Tengo la suerte de no tener que preocuparme nunca por los gastos.
Tengo inversiones y ahorros, que me ponen en buena posición de cara al futuro.
Tengo una buena salud y un buen físico.
Tengo lucidez mental y ganas (y capacidad de aprender)
Tengo cientos de miles de seguidores y varios miles de suscriptores a los que ayudar de la mejor manera que honestamente puedo
Y bueno, alguna otra.
Esas son las mías. Las tuyas, serán otras.
Puede que mejores, o a lo mejor peores. es igual.
A lo mejor tienes que agradecer que tus padres aún están vivos y tienen salud. O que puedes irte de vacaciones varias veces al año.
Yo que sé.
Lo importante no es lo que agradeces. Es el hecho de agradecer.
Porque damos muchas cosas por sentado.
Y bueno, si estás aquí, y me estás leyendo ahora, seguramente algo bueno en tu vida hay.
No estás viviendo a la intemperie debajo de un puente, ni estás mendigando trabajo con el estómago vacío. Si no, no podrías estar aquí.
Pensar todo eso no me devolvió el sueño, pero sí que me dió paz.
Me hizo empezar el día de otra manera.
Y pienso que es un buen ejercicio para hacer a diario. Cuando las cosas van mal, pero también (o más aún) cuando van bien.
Paras. Recapitulas todo lo bueno. Agradeces. te das cuenta de que no todo tiene que ser perfecto, y de que quieres más cosas, claro, pero puedes vivir así, con todo lo bueno que tienes.
Eso transpira. Se transmite en tu actitud.
En fin, hoy nos hemos puesto filosóficos. Pero el próximo artículo nos ponemos más serios, y voy a analizar contenido que funciona, y que trae suscriptores.
Yo que tu, me estaba atento
O mejor aún, me suscribía y así ganaba acceso a mi masterclass de notes, para poder hacer ese contenido tu mismo
Un abrazo,
Carlos
Feliz y agradecido miércoles
PS: yo que tú, me suscribía. El precio es irrisorio.


... genial!! Y, si me lo permites, añado que hacer ese ejercicio de agradecimiento al ir a dormir, consigue que conciliamos el sueño rápido y con una sonrisa en los labios. Yo lo hago a diario!! Chulo tu artículo!!