Si vas a una reunión sin saber lo que va a pasar, ya has perdido
Hay algo que aprendí con los años.
Y que poca gente se atreve a decir en voz alta:
Las reuniones no sirven para decidir.
Sirven para confirmar una decisión que ya se ha tomado.
¿Te suena cínico?
Puede.
Pero es la realidad.
Te cuento una historia real. Cuando trabajé en una gran empresa japonesa, descubrí que el lugar donde se tomaban las decisiones no era la sala de reuniones. Era la sala de fumadores. Allí, entre cigarro y cigarro, se decidía el futuro de proyectos, presupuestos y personas. El resto era una función. Un teatro corporativo. Un paripé con PowerPoint. Y no pasa solo en Japón. Arnold Schwarzenegger —cuando era gobernador de California— instaló una carpa en el patio para fumar puros. ¿Adivinas dónde se reunía con quienes de verdad importaban? El patrón se repite. Si tú no estás en esas conversaciones, estás fuera del juego. Y si crees que en la reunión aún hay algo por decidir, eres el bufón de la corte. Un profesional ingenuo, que cree que su presentación lo va a salvar. Spoiler: no lo hará. Esta semana tengo una reunión importante. Pero la reunión, para mí, ya ha empezado. Ya he hablado con todos los que tienen algo que decir. Sé lo que quieren. Sé de qué pie cojea cada uno. Y estoy ajustando todo para que, cuando llegue la “función”, el guión esté bien aprendido. No porque me guste manipular. Sino porque no quiero ser manipulado. Piensa en tu trabajo. ¿Dónde se toma de verdad la decisión? En el pasillo. En el café. En una llamada informal. ¿Estás tú ahí? Y si no estás…¿quién está en tu lugar? En el próximo email te voy a contar cómo me preparo para esas reuniones clave: - Qué hago antes - Cómo me muevo - Cómo saco la información y - Cómo consigo que cuando llegue el momento…todo el mundo ya sepa lo que tiene que pasar (menos los pardillos, claro) Y si no puedes esperar, puedes venir al grupo. 🔒 Estrategia y Dinero (Telegram): https://t.me/+hsxJChPCo0BmZDJk No se trata de convencer con el PowerPoint.Se trata de llegar con el partido ya ganado. —Sr. Lobo PD: Ese libro del que te hablé, el de Napoleon Hill, que nadie ha leído en Español porque no existe, lo tengo ya casi listo. Muy pronto te lo cuento.

