A veces lo que quieres se hace esperar
Y eso está bien. Qué hacer para estar preparado
Hoy voy a hablarte de cómo en la vida, a veces lo que queremos tarda en llegar.
Y voy a hacerlo con el ejemplo del que es hoy en día, uno de los mejores porteros del mundo.
Si no te gusta el fútbol, da igual. El fútbol no es lo importante. Lo importante es la historia de la persona.
Y esa persona es Emiliano Martínez, apodado el Dibu.
Curiosamente, no sentía simpatía por él.
Algunos de sus comportamientos me parece que han dejado mucho que desear.
Pero no estamos aquí para juzgar, sino para aprender.
Al menos para eso estoy yo, y se puede aprender de todos. Hasta de los que te caen mal.Si es algo que no hacías hasta ahora, te sugiero que lo hagas.
Pero vamos al Dibu.
Destacó en las categorías inferiores de Independiente de Avellaneda y de la Selección Argentina, y un grande de Europa, el Arsenal, lo fichó cuando tenía 17 años.
Muy joven.
Le pagaban un sueldo que para un Europeo de clase media a lo mejor no hubiera justificado saltar el charco, pero para un chaval argentino de barrio como él, significaba la libertad financiera de su familia.
De toda su familia. No podía rechazar.
Fue sólo.
Hasta aquí todo muy bonito, pero su historia no es la de la joven promesa que, como Cristiano Ronaldo, va a Inglaterra y triunfa como jugador joven.
Pese a tener muy buenas condiciones, y según dicen, entrenar “como una bestia”, no le llegó su oportunidad.
Se topó con 3 porteros de clase mundial, y más edad y experiencia, que estaban por delante de él: Wojciech Szczęsny, David Ospina, y Petr Čech. Todos ellos internacionales.
¿Te suena? A mi me ha pasado, y varias veces en mi carrera profesional.
Eres bueno, tienes talento, sabes que puedes ser tú, pero hay alguien que estaba antes, y a quien no van a quitar para ponerte a ti.
C’est la vie.
A veces llega uno muy bueno, y se cruza con alguien mejor. Tiene la mala suerte de que justo en ese momento, hay alguien mejor.
Otras es al revés.
He visto gente que llega a un sitio, y el jefe de allí se va, y sin estar preparado/a, le dan una promoción, por estar en el lugar adecuado en el momento justo.
Pero eso no se puede controlar. A mí, nunca me ha pasado.
Ni una sola vez.
Y he tenido éxito en mi carrera. Así que la suerte no es excusa.
Volvemos al Dibu.
En 8 años en el Arsenal, jugó 15 partidos.
15. Partidos.
Eso es muy, muy poco.
Muchos de esos años, le mandaron cedido a equipos más pequeños. En muchos de esos equipos, tampoco fue titular.
Llegó a tocar fondo.
Necesitó la ayuda de un psicólogo profesional.
Lo más frustrante era, que cuando le daban oportunidades, lo hacía bien. De hecho, muy bien.
Siempre estaba preparado por si le llegaba la oportunidad, y cuando le llegaba, la aprovechaba.
Aún así, el mensaje era “gracias por tus servicios, nos has salvado. Ahora, vuelves al banquillo”.
Buscó fuerzas de donde pudo. Para él fue su familia. El nacimiento de su hija. Se dijo: “es la última vez que me mandan cedido”.
Tuvo que dejar su club, pero finalmente fue a un sitio donde sí que confiaron en él. Se fue al Aston Villa. Allí sí que fue titular. Tenía 28 años.
Otros grandes porteros, como Iker Casillas, alcanzaron la titularidad a los 17 o 18 años. Él tenía 28.
10 años, 10, se dice pronto, en la sombra.
Poco después le vino otra gran oportunidad, y estuvo preparado.
Era la época del COVID, y 2 porteros de la selección Argentina habían dado positivo.
Le llamaron a él.
En Argentina apenas le conocían, y la prensa y el público le dieron grandes muestras de desprecio. Pero él confiaba en sí mismo.
Pensaba que una vez entrara en la portería de Argentina, ya no iba a salir.
Y así fue.
Desde 2021, ha ganado La Copa América, el Mundial de Fútbol, y la Europa League, además de varios títulos individuales (mejor portero del mundo, mejor portero del Mundial, jugador de año en su equipo, etc.).
Muchos de estos premios le han llegado pasados los 30 años. Una edad ya madura, para un futbolista.
3 lecciones que puedes sacar de la experiencia del Dibu:
A veces la vida tiene planes para ti, pero no ocurren en el momento en el que tú los quieres, o los esperas. No seas indolente, asegúrate de que das los pasos correctos, pero no intentes forzarlos, si no se dan.
Tu trabajo es estar siempre preparado. Oportunidades, habrá. Más, o menos. Más pronto o más tarde. No es cuestión de suerte, es cuestión de estar ahí. Cuando las oportunidades lleguen, es tu responsabilidad no dejarlas pasar, y no haberte rendido antes.
Aunque a otros les llegue antes, evita compararte. A ti puede llegarte más tarde. Si no te llega lo que quieres, pero pones el trabajo bien (ojo, lo pones, y lo pones bien, no dices que lo pones, o lo pones mal), algo bueno te llegará. Si compras muchas papeletas de una rifa, algo, te acaba tocando.
Y un par de extras.
Disfruta del proceso, y del camino, que es lo que dura. La victoria es un evento efímero.
Y aprende de los errores y de los fracasos. Úsalos para que te hagan más fuerte.
El dibu no sería el portero que es hoy, si no hubiera pasado por lo que pasó. Él mismo lo dice.
¿Te parece que las cosas le han venido tarde? ¿Has tenido experiencias parecidas en tu vida?
Si quieres aprender cómo estar preparado para cuando venga la oportunidad, tu sugiero que te suscribas. Te lo voy a contar en el próximo post.
Eso, y estate atentos las cosas que se vienen.
Un abrazo,
Carlos
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