No se está mal, en portugal
El poder de juntarte con gente que te hace crecer
Como te escribí en el último email, este fin de semana pasado estuve en Portugal, en un Master Mind. Hoy te cuento qué es lo que hice por allí.
Para que nos entendamos, un Mastermind es una reunión de un grupo de personas con intereses afines que de juntan en un lugar determinado para aprender unos de otros.
Y así lo hicimos.
Presencialmente, en una mansión en Portugal.
Grandes autores, como Napoleon Hill, hablan en sus libros de la importancia del Mastermind.
Lo primero que me llamó la atención es la energía que se crea al estar rodeado de gente que comparte tu propósito.
Eso se nota desde el principio.
Las conversaciones giran entorno a la creación, cómo crecer, cómo mejorar, cómo ayudar a más gente.
Es gratificante.
Otra cosa que me llamó la atención fue la actitud. Cero quejas. Cero problemas. Cero líos.
Sólo estar centrados en lo nuestro, compartir tiempo de trabajo y de conversación, y nada más.
¿Te imaginas irte de fin de semana con 6 personas más y que non surja ningún roce?
Pues así fue.
La calidad humana de la gente, también top. Además, cada uno de un nicho diferente; muchas perspectivas.
Estaba Alex, de DEX, que lo organizaba, Carlos de cryptofinanzaslibres, Beni de Putos Impuestos, María de Mates sin dramas, Jesús Osorio el niño rico colombiano que gestiona varias (muchas) cuentas en redes, Pablo Alcalde que ayuda a hombres a perder peso y ser productivos.. mucho que aprender.
Lo primero que hicimos después de comer en la bonita marina de Vilamoura, fue asistir a una masterclass de ventas de Alex en directo. Allí cerró un lead usando cosas que te voy a contar en el artículo de este sábado. En una llamada, se embolsó miles de Euros, así de fácil.
Después, trabajamos juntos hasta la hora de cenar. Rollo coworking.
Hacía sol, había piscina, pero nosotros, a trabajar.
En la mesa de trabajo, aprendiendo unos de otros, ofreciendo consejos.. muy top.
Hay gente que trabaja a un ritmo vertiginoso. Y la velocidad es clave para llegar antes a tu meta. Solo viéndoles trabajar, ya te motivas.
No te voy a contar cada cena y cada comida, pero ya te digo que no se come mal en esa parte de portugal. Esos momentos eran muy buenos porque rompían, para bien, la dinámica de trabajo, y permitían compartir ideas. Casi todas, además, en restaurantes de lujo, donde sólo estar allí te hace sentir bien contigo mismo (y eso es fundamental).
De vuelta a la mansión, algunos trabajaban otro rato antes de dormir. Cada día nos levantábamos pronto. Como a las 5:30 de la mañana. Nos poníamos un café, y a trabajar directamente, sin excusas.
Al rato hacíamos ejercicio, o en el gimnasio o en la mansión, y después ya, sí, a desayunar, sólo tras haber hecho ejercicio físico y mental unas horas.
Luego ducha, otro poco de trabajo, y a comer.
Por la tarde, a ver si lo adivinas: eso, trabajar. Pero también tiempo para otras actividades como grabar podcasts etc., y luego a cenar.
Sólo el último día, nos dimos un baño rápido en al piscina. No se estaba mal.
El domingo fuimos a visitar las zonas más ricas de la región. Vale do Lobo, Quinta do Lago.. No para decir joder estos ricachones como viven en sus mansiones. No. Eso es mentalidad pobre. Al contrario. Tu entorno es aquello de lo que te rodeas, y estar rodeado de riqueza y abundancia es contagioso. Visualizarte en esas circunstancias trae abundancia a tu vida.
Más trabajo, más comidas, más consejos y conversaciones, y ver operar a gente top que se están haciendo ricos con sus negocios. De eso iba la cosa.
En el próximo artículo, te cuento con detalles todas las cosas que aprendí allí. Si quieres crecer en tu vida, lo mismo te sirven. (Yo he crecido mucho aprendiendo de las experiencias de otros).
Yo que tú, me suscribía.
Un saludo,
Carlos
PS: el botón de arriba. Son 3 cafés.


¡Tiene que haber sido increíble haber estado rodeado de toda esa gente con tanto valor!
Puedo dar fe que todo lo que ha escrito Carlos en este artículo es real.
Nada más que añadir
Bueno si.
Resaltar que la gastronomía portuguesa es otra liga.