Las personas con las que compartimos tiempo terminan influyendo en nuestra forma de pensar, en nuestras expectativas y hasta en lo que creemos posible para nuestra vida.
Por eso elegir bien con quién caminar es tan importante.
Lo que más me llama la atención de estos grupos no es lo que se aprende, sino lo rápido que se normalizan ciertas cosas.
Cuando pasas dos días rodeado de gente que factura, vende o crea a un nivel alto, de repente cosas que parecían enormes empiezan a parecer bastante corrientes.
De hecho, Napoleon Hill popularizó el concepto de mastermind en los años 30, pero la idea ya existía mucho antes: Benjamin Franklin tenía un grupo parecido llamado Junto Club donde empresarios y artesanos se reunían para compartir problemas y soluciones.
La parte difícil no es encontrar un mastermind.
Es encontrar gente con la que puedas pasar un fin de semana entero y que nadie empiece a hablar de política, quejarse del mercado o echar la culpa a terceros.
Qué buen análisis haces Carlos porque al final concretar que estar rodeado de riqueza y abundancia es contagioso nos devuelve a la realidad de que el chasis mental se moldea de forma directa según los estímulos de la tribu con la que eliges convivir. Tienes mucha razón al comentar esa dinámica del Mastermind en Portugal porque cuando juntas a siete personas con iniciativa propia y cero quejas se genera una frecuencia clara donde la velocidad y el trabajo borran cualquier distorsión del entorno gris.
No se trata de mirar con envidia las mansiones sino de usarlas como una inspiración de lo que es posible cuando asumes la total soberanía de tu negocio y de tu vida. Muchas gracias por compartir por aquí una crónica tan directa y cargada de una mentalidad tan fuerte. Seguimos. 🦁🔥
¡Tiene que haber sido increíble haber estado rodeado de toda esa gente con tanto valor!
Puedo dar fe que todo lo que ha escrito Carlos en este artículo es real.
Nada más que añadir
Bueno si.
Resaltar que la gastronomía portuguesa es otra liga.
Gracias Pablo
Me quedo con una idea: el entorno importa.
Las personas con las que compartimos tiempo terminan influyendo en nuestra forma de pensar, en nuestras expectativas y hasta en lo que creemos posible para nuestra vida.
Por eso elegir bien con quién caminar es tan importante.
Lo que más me llama la atención de estos grupos no es lo que se aprende, sino lo rápido que se normalizan ciertas cosas.
Cuando pasas dos días rodeado de gente que factura, vende o crea a un nivel alto, de repente cosas que parecían enormes empiezan a parecer bastante corrientes.
De hecho, Napoleon Hill popularizó el concepto de mastermind en los años 30, pero la idea ya existía mucho antes: Benjamin Franklin tenía un grupo parecido llamado Junto Club donde empresarios y artesanos se reunían para compartir problemas y soluciones.
La parte difícil no es encontrar un mastermind.
Es encontrar gente con la que puedas pasar un fin de semana entero y que nadie empiece a hablar de política, quejarse del mercado o echar la culpa a terceros.
Carlos! Das mucha envidia viendo con quien te has rodeado… Me alegro un montón!
Qué buen análisis haces Carlos porque al final concretar que estar rodeado de riqueza y abundancia es contagioso nos devuelve a la realidad de que el chasis mental se moldea de forma directa según los estímulos de la tribu con la que eliges convivir. Tienes mucha razón al comentar esa dinámica del Mastermind en Portugal porque cuando juntas a siete personas con iniciativa propia y cero quejas se genera una frecuencia clara donde la velocidad y el trabajo borran cualquier distorsión del entorno gris.
No se trata de mirar con envidia las mansiones sino de usarlas como una inspiración de lo que es posible cuando asumes la total soberanía de tu negocio y de tu vida. Muchas gracias por compartir por aquí una crónica tan directa y cargada de una mentalidad tan fuerte. Seguimos. 🦁🔥